| Aventura
Vía E-mail Expedición al Avión
de Los Uruguayos
Gentileza de Carlos
Lanfredi (Ultima entrega)
En el lugar vimos los riscos donde golpea el avión.
Es muy largo explicar las causas y conjeturas. Hay
una cosa real: si ellos hubieran realizado el camino
que hicimos nosotros, se salvaban todos en dos días
de caminar, y teniendo en cuenta que en octubre no
hace tanto frío en el valle donde dormimos
la noche anterior, donde hay vegetación. El
glaciar esta encajonado, el camino más fácil
para entrar allí es el nuestro. Allí
empezó a hacer frío. Campera de duvet.
Polar. Comimos algo, tipo fiambre, vino ,
siempre hablando de todo esto. A mi no me emocionó,
me hizo reflexionar, y ponerme en lugar de ellos.
Se empezó a nublar algo. Yo empece a tener
algo de dolor de cabeza, no se si por demorarme 8
hs. en mi hora normal de evacuar, por algo de mal
de altura, por el cansancio, por la tensión
de la cuesta brava.
Tal es así que volviendo, como iba tan tensionado
arriba del caballo, ahí nomás me bajo
y prefiero caminar. Voy llevando a mi caballo. El
terreno es difícil, pero me siento mas seguro.
Voy algo más lento que los caballos. En otra
parte, al salir de lo más bravo, me vuelvo
a subir, y luego me vuelvo a bajar.
No creo en "El Milagro de los Andes", para
mi no hay nada sobrenatural: ni el deslizamiento suave
del avión, ni sobrevivir en ese frío
comiendo carne, con poca agua, ni en el cruce de Los
Andes. No hay milagro. No hay multiplicación
de peces y panes, no hay resurrección de Lázaro.
Si vemos la mano de Dios, también podríamos
responsabilizarlo de la caída. Indudablemente
que te hace pensar en Dios. Y los que si pensaron
y sintieron a Dios fueron ellos.
Volvemos al campamento del Real. Chivito asado, chistes,
alcohol a discreción. Yo en cuanto llego voy
al baño, me tomo dos Cafiaspirinas y me acuesto
una hora. Me levanto mejor. Truco la noche anterior.
Ganamos. Me hago una buena almohada embutiendo ropa
dentro de un pantalón de plástico.
Duermo joya. Hoy fue hermoso despertarme allí.
Domingo 9: desayunar, desarmar campamento, ensillar
caballos, bajar. Los caballos durante la noche se
los manea, para que no se escapen. El arriero me mostró
pisadas de zorro.
Bueno. Personalmente te contaré más.
Espero disfrutes mi relato.
Te pido despaches este e-mail y el anterior a Ruca,
para que lo lean Claudia y mis hijas.
Ponele : para Claudia Micelli. Gracias. Son las 23
y 10. Voy a caminar un poco por la calle principal
de San Rafael. Un beso grande. Este E-mail llegaría
a Pinto un día antes que yo.
Carlin, el aventurero.
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